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En una nueva edición de «Expertos a tu Servicio», Ronald Medina, director ejecutivo del Programa Nacional de Saneamiento Rural (PNSR), brindó información detallada sobre las megaobras de agua y saneamiento que el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento viene ejecutando en zonas rurales del país. Estas obras buscan cerrar la brecha de acceso a servicios básicos en comunidades alejadas y de difícil acceso.
¿Qué retos enfrenta el Ministerio al intervenir en el ámbito rural?
Sí, evidentemente, es todo un reto. No solamente en el entendido de que la mayor brecha en los temas de saneamiento está en el ámbito rural, sino que hay todo un esquema que hace complejas estas intervenciones respecto a las contrataciones, respecto a obtener consultores y contratistas que puedan acceder a las zonas. Y, evidentemente, eso hace que la intervención que tiene el Ministerio sea mucho más ardua, pero, evidentemente, estamos en ese camino de atender a esta población que requiere nuestros servicios.
¿Qué obras están por iniciar en zonas rurales?
En realidad, tenemos obras a lo largo y ancho del país, pero evidentemente, podemos resaltar una que está por empezar en el centro poblado de Llanchama, en Maynas, Loreto, con una inversión que supera los 5 millones de soles y que va a beneficiar a más de 221 habitantes. Esta obra debe empezar en las siguientes semanas. Estamos terminando de cerrar los temas contractuales con el contratista y, evidentemente, está dentro de la programación que teníamos para el presente año.
Esta población y muchas otras tienen muchísimos años esperando que este servicio de agua de calidad y el servicio de alcantarillado lleguen a sus domicilios. Pero estamos empeñados en que, digamos, esta brecha y estos tiempos de espera sean mucho más cortos a partir de la gestión que venimos emprendiendo con el señor Ministro de Vivienda, en la cual se está priorizando la intervención en el ámbito rural.
¿Qué caracteriza a la obra en el centro poblado de Peña Negra?
En las próximas semanas se debe inaugurar una obra en el centro poblado de Peña Negra, también en Maynas, Loreto, con una inversión que supera los 20 millones de soles y que va a beneficiar a más de 1 200 personas. Esta obra de Peña Negra tiene una particularidad importante, que está en un ámbito geográfico en la cual hace poquísimas semanas atrás se han inaugurado dos obras: una en el centro poblado 25 de Enero y otra en el centro poblado Ex Petroleros. La particularidad de estas intervenciones es que el Ministerio, a través del PNSR, está yendo más allá de básicamente dotar el servicio de agua potable y alcantarillado en los domicilios. Estamos interviniendo en donde se están instalando módulos de servicios de agua y saneamiento para la educación primaria, la educación secundaria, inclusive para los profesores. Entonces, es una intervención que evidentemente va a contribuir a la mejora de la calidad, inclusive en la educación.
¿Qué hay de la obra en la comunidad nativa de Nueva Esperanza en Loreto?
Esta obra, evidentemente, también tiene una cuantía importante, supera los 23 millones de soles, y va a beneficiar a casi 1,000 habitantes. Lo importante de esta intervención es que tiene como propuesta técnica el sistema de captación de agua de lluvia. Este sistema permite que se instale en cada domicilio un sistema de captación, en la cual el mismo poblador, el mismo propietario, genera el sistema de cloración y, a partir de ello, tiene agua para consumo humano de calidad y también para los servicios que requiera.
¿Cómo se interviene en comunidades nativas?
Tenemos intervenciones en varios centros poblados que están vinculados a comunidades nativas y, evidentemente, ahí la trazabilidad de la intervención es importante. Hay que hacer un trabajo previo para socializar la propuesta técnica que va a permitir que puedan contar con agua y saneamiento. Y en este esquema de intervención se privilegia la ejecución de la obra a través de núcleos ejecutores. Es decir, la población, la comunidad nativa es gestora de su propio desarrollo. ¿Esto qué permite? Entre otras situaciones, se dinamiza la economía. La comunidad nativa, a través de la mano de obra, en algunos casos calificada y no calificada, ejecuta la obra. Y de parte del programa o del Ministerio, lo que hacemos es socializar e incidir mucho en un aspecto que es importante: preservar el aspecto cultural de la comunidad nativa, de tal manera que la propuesta técnica no colisione con sus usos y costumbres.
¿Cuáles son las principales obras en ejecución?
Si hablamos de intervenciones de relevancia, esta es quizás la más importante (Betania, La Esperanza, Victoria Nueva y San Juan del Río Soritor. Esas son cuatro localidades en Nueva Cajamarca, en Rioja). Supera los 43 millones de soles y va a beneficiar a casi 3 400 habitantes. Esta intervención está en ejecución. Evidentemente, ya tenemos un avance de más del 50 %. Tenemos un tema climatológico por estos días que no nos permite seguir avanzando, pero entendemos que en un corto plazo debe retomarse su ejecución.
Esta obra debe estar culminando aproximadamente en unos tres meses. En unos tres meses. Porque hay que recordar que, culminada la parte de ejecución, hay que hacer todas las pruebas, hay que ver que se cumpla estrictamente con lo que está señalado en el expediente técnico, de tal manera que pueda prestarse al servicio bajo las características técnicas que corresponden.
¿Cómo fue la intervención en la comunidad nativa de Soledad?
El trabajo ha sido arduo. Hay que resaltar que cuando ejecutamos una obra, se trata de establecer una suerte de equipo colaborativo entre el Ministerio, a través del PNSR, la autoridad local y la misma comunidad. O sea, digamos, este trípode permite que se pueda gestionar con una única finalidad: generar los servicios de agua y saneamiento a favor de la población. En este caso puntual, esta obra en Balsapuerto tiene una inversión que supera los 18 millones de soles y va a beneficiar a casi 700 personas. Lo que antes comentaba es importantísimo. ¿Por qué? Porqué post ejecución se tiene que materializar el esquema de operación y mantenimiento. Y para estos fines es importantísimo, es casi vital, la participación de la población organizada y el soporte de la municipalidad a través de las JASS.
¿Qué criterios se consideran para proponer una obra?
Los criterios están señalados en los esquemas que tiene el Ministerio para evaluar un expediente, que son los esquemas de elegibilidad, admisibilidad y calidad. Y estos, evidentemente, se adecuan a la zona de intervención. Entonces, cada zona tiene su propia particularidad y, sobre ello, nuestros ingenieros especialistas generan la evaluación bajo los criterios que permitan que el expediente llegue a la fase de calidad y, con ello, se pueda tener una buena obra.
¿Cuántos proyectos u obras tiene el PNSR en cartera?
En cartera, en el ámbito rural, en este momento tenemos bajo un esquema de condición de calidad auto más de 500 proyectos, que evidentemente son a lo largo de nuestro país. Hay un esquema de adaptación a la zona geográfica donde se va a intervenir. Y es cierto, la mayor brecha en temas de agua y saneamiento está en el ámbito rural y, para ello, evidentemente, el Ministerio agota esfuerzos para que se pueda tener la mayor cantidad de recursos que permitan que se puedan intervenir en la mayor cantidad de obras. Bajo ese esquema, es que también tenemos como aliados a la empresa privada a través de la ejecución de obras por impuestos y también la colaboración de entidades cooperantes como el Banco Mundial o el Banco Interamericano, a través de contratos de préstamo que permiten financiar carteras de proyectos.
¿Cómo se superan los desafíos geográficos?
Lo que generalmente hacemos en el programa es, previa a una convocatoria, socializar los alcances de la intervención con potenciales proveedores, contratistas o consultores. De tal manera que ellos sean conscientes de la intervención que se va a tener y, sobre ello, inclusive retroalimentar sugerencias o conceptos que nosotros podamos adecuar, de tal manera que la intervención se haga bajo los alcances que la norma establece. En ese sentido, reitero, la intervención en el ámbito rural es compleja. Y voy a poner un ejemplo: teníamos algún proyecto en el oriente peruano donde el contratista nos decía, “para llevar los materiales tengo que ir río arriba tres días, y si quiero tomar un vuelo, los vuelos salen una vez por semana y son vuelos de acción cívica.”
Entonces, ya podemos entender o graficar la complejidad de la intervención, pero, evidentemente, eso no es una traba para nosotros. Seguimos, reitero, coordinando con el gobierno local, con la población y, en este caso puntual, con los consultores y con los contratistas, que evidentemente son los privados, para aunar esfuerzos y, evidentemente, tratar de atender a nuestros hermanos que esperan por este servicio.
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Oficina General de Comunicaciones